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Entrevista

PEPE MOLINA: UN FIESTERO INVESTIGADOR

 

A Pepe Molina, fiestero de los pies a la cabeza...

 

 

No recuerdo exactamente cuando conocí a Pepe Molina, pero ha cambiado muy poco desde entonces. Yo por aquel entonces era un muchacho que buscaba el mundo de los verdiales desde la Peña Juan Breva y su Semana de Verdiales en compañía de Paco Padilla, Parra, Juanma, el Presidente de la Peña de los Verdiales, y otros tantos. Fueron ellos los que me dijeron que la fiesta tenía un resumen perfecto en la persona de Pepe Molina.

            

La entrevista que a continuación nos sirve para rodear a Pepe Molina y conocerlo mejor, la ha realizado con sumo gusto mi amigo Rafael Núñez, cosa que le agradeceremos eternamente yo y la historia de los verdiales. Nos servirá para dos números de la revista, pues todo lo que en ella se cuenta merece la pena ser publicado y problemas de espacio nos limitan las páginas. Escuchemos y aprendamos  de este maestro.

 

¿ Desde cuándo y cómo llegas a esta afición a los verdiales?

 

Yo vengo de familia de fiesteros. Mi padre tocaba el violín en la antigua Panda de Santo Pitar, panda del estilo Montes; pero quien me acerca realmente a la fiesta fue mi primo Adolfo, de la Venta Cárdenas, uno de los fundadores de la Panda de Comares, a la que pertenece Paco Maroto. Aquí aprendí yo, de Paco el de Maroto, el toque del violín, de mi primo Adolfo, el toque del laúd, de mi primo Jesús, el de la Venta Cárdenas, los primeros punteos de guitarra... y poco a poco me fui aficionando. Esto sería allá por los años 70, cuando yo tenía aproximadamente 10 ó 11 años.

 

¿ Y después cómo ha sido tu progresión, una evolución a partir de estos orígenes, o has recibido más influencias?

 

Bueno, ellos fueron los que me invitaron y me animaron, y comenzó a gustarme todo lo que rodeaba a la fiesta: salir de fiesta con ellos, ir a las alquerías de cerca de Comares, muchas fiestas en Venta Cárdenas, los días señalados como el Carmen o Santiago. Cada vez me fui aficionando más, hasta el punto en que la fiesta se ha convertido en parte fundamental de mi vida. Ya no se entiende mi vida sin la fiesta.

 

A eso me refiero, ¿ cómo se ha convertido en algo tan central en tu vida?

 

Pues probablemente se debe a que paso de ser un simple aficionado a responsable de una panda formada por jóvenes, la nueva  Panda de Santo Pitar. Esto me hace responsabilizarme aún más de todo lo que significa la fiesta, comienzo a interiorizarla más.

 

Por lo que me cuentas, los Verdiales se tocaban y bailaban únicamente en el mundo rural, ¿dónde te movías principalmente?.

 

Recuerdo que, en los primeros años que yo estuve en la Panda de Comares, pero te hablo sólo como alumno, aprendiendo como niño, íbamos solamente al campo, a las aldeas. También íbamos al Concurso del Rincón y al del día 28 de diciembre. Pero esos eran probablemente los dos únicos días en que la fiesta bajaba de Santo Pitar a Málaga. Luego la fiesta sí tenía lugar en Masmúllar, en las alquerías, alguna que otra en Comares y muchas en Venta Cárdenas y otras zonas rurales. Téngase en cuenta que la fiesta de Comares no estaba tan relacionada con la capital como la de Montes, que por estar más cerca sí que acudían a Ciudad Jardín, Mangas Verdes, Fuenteolletas.

 

Entonces cuando tú organizas esa Panda con jóvenes ya lo haces en la ciudad, es decir,  ya el ambiente de los verdiales y la procedencia de los verdialeros eran otros.

 

Sí, por supuesto, ya había evolucionado la fiesta. En el año 71 ya surgen nuevos festivales. Con el alcalde Pedro Aparicio las pandas se incorporan a la actividad cultural de la capital, se inicia la fiesta en la feria de Málaga, cuando de aquí para atrás lo más que había en feria era una casetilla a la que no asistía nadie, o al menos eso me cuentan los más viejos, pues yo eso no lo conocí.

 

Pero parece que no sólo se integra la fiesta en la feria sino que también lo hace en la vida de las peñas recreativas, en las peñas flamencas, en la vida de los barrios.

 

Claro, la ciudad una vez que acoge la fiesta lo hace con todas sus consecuencias, acercándose a peñas recreativas, peñas flamencas, asociaciones culturales. Se fundan las primeras escuelas de verdiales en algunos barrios como Suárez, Puerto de la Torre, Ciudad Jardín. Eso hace que poco a poco se vaya implantando en la ciudad lo que hasta entonces había sido una fiesta del campo, cateta.

 

La Panda que formaste con gente joven ¿sigue en activo?.

 

Sí, aunque de los que comenzamos sólo quedamos tres. No obstante, esto es normal dentro de la vida de las pandas, que habitualmente se renuevan, pues hay gente que abandona, otros que entran.

 

Cuando comenzamos la entrevista nos contabas que tus inicios a través de tu padre fueron en el estilo Montes, que era el que tu padre practicaba, ¿ es difícil la adaptación de un estilo a otro?. En tu caso, de tu estilo inicial Montes al actual Comares, ¿cómo ha sido tu adaptación?.

 

Es buena pregunta, pues ahora hay una tendencia incluso en algunas escuelas de verdiales de enseñar a los niños por los tres estilos. Ahora vamos a tocar por Almogía, ahora por Comares, ahora por Montes, y eso es un disparate. No digo que sea imposible, pero es muy difícil dominar los tres estilos. En mi experiencia personal, para poder tocar medianamente estilo Montes, tuve que olvidar completamente el estilo Comares, porque al principio tendía inconscientemente a mezclar melodías y demás.

 

Y eso que la única diferencia instrumental es el laúd.

 

Bueno, hay enormes diferencias.

 

Ah, ¿entonces no es sólo cuestión de un instrumento, la diferencia musical es mayor?.

 

Por ejemplo: la forma de tocar el arco en el violín, no tiene nada que ver verdiales estilo Montes con Comares, el varilleo es totalmente distinto Montes a Comares. El rasgueo de la guitarra no tiene nada que ver Montes con Comares. En los platillos, el chasqueo de Montes no tiene nada que ver con el repiqueteo de Comares. El pandero, no digamos. Y esto es sin entrar a compararlos con Almogía. Aunque al oído que no está acostumbrado le parezca igual un estilo a otro, en realidad son mundos totalmente diferentes, hasta tal punto que es casi imposible dominar los dos  estilos, de tal manera que se puedan hacer los dos estilos sin mezclar uno con otro. Los jóvenes de mi Panda se extrañan que yo no les permita cambiar de estilo: si hemos empezado la lucha a montes, seguimos a montes. A mí me cuesta mucho estar saltando de un estilo a otro.

 

De los tres estilos ¿ cuál es el más arcaico?

 

El más arcaico es el estilo Montes, pero más arcaico en cuanto a que están menos evolucionados. En cuanto a antiguos, los tres son iguales. Los tres parten del mismo origen: el fandango del siglo XVII o XVIII.

 

 

Esto es lo que me explicaba un conocido común, Miguel Ángel Berlanga en ese libro que dedicó al fandango y los bailes de candil. Su teoría básica es que el verdial es una expresión vigente del fandango antiguo de la península ibérica y que quizás sea la versión más antigua que permanece de este fandango.

Realmente lo que está por estudiar y delimitar es el origen precisamente del fandango. Sin duda el verdial es más antiguo que ese fandango del siglo XVIII, pero lo que habría que investigar es que había antes del fandango, pues el fandango no nace espontáneamente, no es un invento de nadie; eso es proceso de una evolución en el folklore,  en el baile, en el cante, de cosas anteriores.

Efectivamente, la fiesta de Montes se ve que es más antigua que el resto, pues está menos evolucionada. En Comares ya se ve una elaboración, se nota la influencia en el tiempo de otro componente que es el componente morisco: ya tenemos más arabescos, más adornos, el laúd es la nota primordial que le da sabor plenamente árabe, pues es un instrumento árabe, que no existe ni en Montes ni en Almogía. Montes es una línea melódica más llana, con menos adornos,  más primitiva, más austera, pero no más antigua, antiguo es todo.

 

El traslado de los verdiales a la ciudad, al ámbito urbano, ¿han sufrido alguna evolución?.

 

Sí que la han sufrido y no es buena. Debido a la proliferación de escuelas y festivales, se tiende a la promiscuidad, a la mezcla de estilos, a la pérdida de la pureza en el estilo. Por ejemplo: en Montes, hasta los años 60, tenemos pandas que no hacían exactamente el mismo compás, ni el mismo ritmo, ni la misma melodía. No era lo mismo una Panda de Roalabota, que de Chapera, que de Jotrón o que de Santo Pítar. Todas tocaban a Montes, pero cada una tenía su sello particular. Eso hoy en día se ha  perdido. Hoy en día todas las Pandas de Montes tocan a Montes, no hay apenas diferencias

 

Claro pero eso es fruto de que los muchachos ya no aprenden en el ámbito rural, sino en academias.

 

Claro, si yo doy clase a alumnos en el Rincón y Benagalbón, todos van a tocar igual. Eso antes no ocurría, dándose incluso que en una misma loma, por una cara se tocaba de una manera y por la otra de otra distinta, pues los maestros eran distintos. Ahí tenemos el ejemplo del Barranco del Sol, en el que a un lado de la loma se tocaba Almogía y en el otro a Montes.

 

Ahora me interesa mucho que me expliques de dónde procede tu labor de investigador. No es muy normal que un fiestero sea a la vez investigador.

 

No es normal, pero alguna vez tenía que ser.

 

Bueno, pero no es muy normal, pues la investigación no es que interese mucho a los propios fiesteros.

 

Efectivamente, no les interesa mucho. Yo, mi labor investigadora, la he hecho en un doble sentido: por un lado, curiosidad personal de descubrir las raíces de todo esto, de abandonar de una vez por todas eso que yo escuchaba en las conferencias de que el origen de los verdiales era incierto, que se perdía en la noche de los tiempos; y por otro lado, dar a conocer la fiesta de verdiales no sólo en lo que se ve y en lo que se oye, sino en la trascendencia que tiene, dar a conocer a los malagueños sus orígenes.

Yo era muy escéptico. Se ha hecho muy poca investigación histórica, y lo poco que hay no vale gran cosa. Es mi amigo, el antropólogo de la Universidad de Sevilla, Antonio Mandly, el que me guía a través de lo escrito a lo largo de la historia. Leyendo a Caro Baroja, Rodrigo Caro, Covarrubias, y de uno a otro, encuentro referencias de todo esto, con el fin de desliar la madeja de los verdiales, encontrando gratas sorpresas.

 

O sea, las referencias literarias a este fandango en estos autores son las que te han sorprendido.

 

Bueno, más concretamente a esta música, pues hay autores para los que la palabra fandango no dice nada, ya que son anteriores a la propia palabra fandango, por ejemplo, Covarrubias. En su Diccionario, que es de 1609, no aparece la palabra fandango, aunque es un compendio de la cultura hasta esa fecha. La primera referencia a la palabra fandango aparece en 1705; es decir, aunque estamos de acuerdo en que hay que partir del fandango, debemos tirar para atrás, hasta donde podamos llegar.

¿Y cómo designa Covarrubias a esta música?

 

Covarrubias no designa esta música, pues para el fandango no dice nada. Usa otros términos como zarabanda, es decir, el nombre de los bailes propios de su época, aunque curiosamente aparecen todos los elementos que aparecen en el fandango. Y la estrofa métrica de la zarabanda es el zéjel, que nos mete ya en el siglo VIII. Ya podemos emparentarla con bailes y danzas preislámicas, tardorromanas ya, cristianizadas todavía como romances. Después nos metemos ya en la Saturnales de los romanos...

 

O sea, esta es la teoría que tu defiendes en tu libro de próxima publicación: aunque el zéjel ya se produce en los tiempos de Al-Andalus, está entroncado con el mundo mozárabe, visigótico y tardorromano

 

No es casualidad que el zéjel nazca justo cuando Omar Ben Hafsun es el dueño de Al-Andalus, un cristiano, un mozárabe. El autor es mozárabe, usa términos mozárabes en sus zéjeles, aunque también por supuesto el idioma árabe, pues es un Al-Andalus totalmente islamizado.

 

 

O sea, por hablar de tu libro, tú lo que haces es investigar hasta dónde se remonta el origen de esta música.

 

La verdad es que no he encontrado ninguna época que se produzca tal ruptura que haga imposible seguir hacia atrás, sino que hay un hilo conductor desde los hititas.

 

¿Por qué aparecen los hititas aquí?. Cuando leí tu entrevista en la prensa, me descolocó tu referencia a los hititas.

 

A mí también me sorprendió. Yo partía de los Saturnales de los romanos, que me comentaba Antonio Mandly, uno de los mejores antropólogos que hay en España, como el origen de todo esto. Pero un amigo estuvo de vacaciones en Turquía y me compró un libro sobre las tradiciones musicales de los hititas. Cuando lo vi no le di la mayor importancia, pero me encontré con unos platillos exactamente iguales a los nuestros y me sorprendió, pues no es un instrumento de uso común en el sur, en cambio sí en el norte. De hecho me han comentado que hay platillos en el Líbano, en Chipre, en el sur de Italia. Estos platillos en la cultura hitita no podía obviarse, eso necesita un poco más de atención. Sigo ojeando el libro y me encuentro una foto de una escena en terracota muy parecida a la del mosaico de Pompeya, con los mismos instrumentos y alguno más: el cuerno o caracola, la flauta doble, el pandero, los platillos, una especie de guitarrilla o laúd, es decir, la escena es todavía más completa que la del famoso mosaico.

El paso siguiente es encontrar que pasos intermedios hay entre una cultura anterior como es la de los hititas y una posterior como la del mundo grecorromano. Y esos pasos intermedios los hay. Y los hay a través del culto a la diosa Cibeles, que no es ni griego ni romano, es hitita. La diosa Cubebes es hitita. Y de los hititas pasa a los frigios, de los frigios a los griegos, y de los griegos a los romanos.

Asociados al culto a la diosa están los sacerdotes. El rito se oficia formando grupos de sacerdotes con variados instrumentos (platillos, flautas, panderos, tambores): los coribantes. Los coribantes son los sacerdotes asociados al rito de adoración a la diosa Cibeles, que se transmiten también con la cultura hitita, frigia, griega y romana.  Estos coribantes, al menos por la tipología de instrumentos, pueden ser los orígenes primitivos o arcaicos de lo que hoy son las pandas de verdiales, cuadrillas murcianas, rondas manchegas, es decir, de todos estos grupos de música formados por panderos, platillos e instrumentos de cuerda.

 

¿ Entonces este trabajo de investigación fue premiado por Diputación o Ayuntamiento?

 

Por la Federación de Panda de Verdiales con el patrocinio del Ayuntamiento. Este es el  segundo año que se convoca, siendo el primer año para el trabajo de Miguel Ángel Berlanga con su libro sobre el fandango de candil.

 

¿Trabajo que también es una investigación de campo importante sobre el mismo tema?

 

Claro, de hecho su trabajo es más un trabajo científico. El mío se mueve un poco más en el campo de una persona que tiene unos conocimientos básicos e intenta ahondar.

 

¿Además tu trabajo también está más acotado pues el suyo incluye todos los bailes de candil?

 

Bueno, en realidad todo forma parte de la misma música. Lo que sí es cierto es que esta música, según la zona que tratemos, puede variar; mientras en Málaga prevalece el fandango, en Murcia y Castilla la Mancha hay más variedad: junto a fandangos te encuentras jotas, seguidillas y otros tipos de danzas locales, mientras que Málaga se especializa en el fandango al igual que Granada con su Alpujarra.

 

Hablando de pueblos de Granada, me vienen a la memoria pueblos de Jaén como Segura o Alcaudete  en los que a ciertos bailes que tienen que ver con la malagueña bolera se les llama simplemente malagueñas. ¿ Esto es un fenómeno de irradiación del nombre?

 

Esto es un tema a investigar. También a mí me resulta curioso cuando una cuadrilla de Murcia está ejecutando un toque parecido al verdial o fandango no le llaman fandango sino malagueña. Al igual cuando una ronda manchega hace fandango verdial lo llaman malagueña. Incluso en Canarias. No sé si el nombre lo toman porque el baile es originario de Málaga o porque saben que es el que se ejecuta en Málaga, aunque también es propiedad de ellos.

 

Pero parece que viniendo el nombre de Málaga sea más lógico que sea de aquí...

 

 

Bueno, ya estamos entrando en el terreno de la especulación. Son simplemente variantes locales de la misma música, de hecho lo hacen distinto a nosotros. Es igual que las diferencias que hay entre los tres estilos de verdiales, son totalmente distintos, pero en el fondo es lo mismo: el fandango.

 

Para finalizar te quería preguntar por algunos de los estudios que se han realizado sobre esta materia. Más concretamente, ¿ qué te parece el estudio del profesor García Matos?. Él recopiló mucha música en la Axarquía.

 

Verdaderamente era una eminencia del folklore a nivel nacional, pero cuando llega a Málaga sólo conoce lo que le presentan, pero no mucho más. No llega a profundizar, sólo recoge grabaciones, letras, coplas. No es un especialista en este tema, sino más bien un generalista.

 

¿Y de Romero Esteo?

 

Bueno, hay que tomarlo muy en serio pero con ciertas reservas pues, aunque lo que dice está muy razonado y lleva su lógica,  no demuestra nada de lo que afirma.

 

Quieres decir que no aporta documentación sobre su teoría, sobre su hipótesis...

 

Eso es a lo que me refería. Lo que escribe es muy interesante, retrotrayendo el tema a los tartesios, turdetanos, incluso ha relacionado los verdiales con el Tibet, con una tribu extraña llamada los minaras, que utilizan un tipo de sombrero muy parecido a los nuestros.  Incluso su teoría defiende que son los tartesios los que exportan esta cultura a través del comercio con  Oriente, y no al contrario. Es decir, que el epicentro de todo esto son los tartesios. Pero esto no es más que una teoría pero sin demostración palpable.

 

 

Aquí finaliza la entrevista ofrecida en dos partes. Es un documento único. Nos sentimos partícipes del desarrollo de las investigaciones sobre los verdiales, contando como amigo y colaborador a uno de sus prebostes. Agradecidos eternamente a Pepe Molina, invitándolo a que prosiga en su empeño.

 

Periana, a 31 de enero de 2008

Rafael Ruiz García