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El distrito de Zalia y el origen de Periana

 

El sábado 25 de noviembre la historiadora Purificación Ruiz García, responsable del archivo histórico de Vélez-Málaga, expuso, con profusión de documentos, la historia de Zalia y algunas hipótesis sobre el origen de Periana. Puri Ruiz es una de las mejores conocedoras de la historia de Zalia, como puede apreciarse en su documentadísimo ezscrito “Zalia”, publicado el 2003 en Isla de Arriarán. Es además autora del libro La Taha de Frigiliana: Nerja, Torrox, Maro y Frigiliana después de la conquista (1994) y, junto con Emilio Martín Córdoba, del trabajo “La capitulación de Bentomiz”, publicado por Isla de Arriarán en 1997.

 

La historiadora comenzó recordando la importancia de Zalia como lugar de paso entre lo que hoy en día son tierras de Granada y las de la Ajarquía malagueña ya desde el Paleolítico. Sobre el castillo como tal las noticias más antiguas datan de los años 300-303, con motivo del paso por Zalia del obispo de Málaga, de vuelta del Concilio episcopal que había tenido lugar en Iliberi (Elvira, la primitiva Granada). Su estancia, que respondía a la campaña de cristianización de la zona, fue mal acogida por los vecinos de Zalia, lo que, según la conocida leyenda, dio lugar al castigo de la invasión de serpientes o víboras que obligó a la despoblación de la fortaleza.

 

De su pasado medieval, coincidente todo él con la historia andalusí o el dominio árabe, hay documentación en Vélez. De esa época es la parte nueva del castillo, que todavía se conserva a duras penas. El castillo de Zalia era un emplazamiento estratégico que enlazaba visualmente con el de Vélez y controlaba los valles de los ríos de Alcaucín, Guaro, Sábar y Auta, que conforman el valle del río Vélez. Pero, la historiadora se centró en los pleitos entre los cabildos de Loja, Alhama y Vélez, que motivó el Repartimiento. La fortaleza de Zalia se despobló de forma definitiva y su castillo perdió interés defensivo después de la doblegada rebelión morisca en 1569.

 

En un principio, en 1488, la propuesta de los repartidores fue entregar las tierras de Zalia al cabildo de Vélez para su reparto y repoblación. Con anterioridad, en 1485, le había sido cedidas a Alhama las “tierras de moros” que había hasta la actual Sierra de Alhama, divisoria entre las provincias de Málaga y Granada, y que comprendían los campos de Zafarraya. A Loja le habían correspondido las tierras de los Alazores. El litigio se origina al comprobarse por los testimonios de los conquistados que la taha o distrito (hisn) de Zalia comprendía las tres partes y no se saldaría del todo hasta 1834. El motivo de tal persistencia es fácil de entender si se tiene en cuenta el gran valor que tenían estas tierras para el ganado, por la abundancia de parados y bellotas, y por los jugosos remates que representaban para las arcas de los cabildos.

 

Dejando a un lado las sucesivas secuencias del pleito, vale la pena resumir lo que Puri Ruiz aportó sobre Periana. La fuente de la actual Periana era un abrevadero y descansadero de ganado, con un radio de 40 metros alrededor de la misma, situado en la realenga que recorría la Cañada real. De Vélez, siguiendo la cuenca del río y por una travesía que discurre por en medio del actual pantano, llegaba al Puerto de Zalia (o de Zafarraya) y aquí se unía con la que venía del Puerto de Santa María y el Puerto del Sol. Esta pasaba por la fuente de Periana, toponímico que, según la hipótesis de la historiadora, quiere decir “fuente”. Según  sus comprobaciones, el toponímico que aparece en el Libro del Repartimiento de Zalia, Beliyana (u otras versiones afines: Belyiana, Bely(c)iana…), puede corresponder a la fuente y lugar que, en una segunda ocasión, se menciona entre La Muela y Guaro, “vera el carril”.

 

 Estas y otras referencias que aparecen en la “Reformación” del Repartimiento del bachiller Serrano (1496), como las que se refieren a su distancia respecto ala río Guaro, le hacen sospechar que el nombre actual de Periana también surgió aquí como evolución fonética del término árabe, que significa o remojadero o fuente, mediante la pronunciación de p por b. Adujo en apoyo de su tesis que tal evolución se ha producido en otros toponímicos acabados en ana o aina, con significado de fuente. Entre otros ejemplos de evoluciones fonéticas dispares pero relacionadas, citó la de Alazores, a partir de Aina Suf, la de la Fuente de l´Ana –pasados los Alazores- que es una reiteración (como decir Fuente de la Fuente), la fuente y acequia de Periana en la antigua taha de Frigiliana, que a su vez provendría de Frag Aina (Fuente Alegre), etc.

 

Posteriormente, expuso con detalle el repartimiento de las tierras de la actual Periana, que dio lugar a los cuatro cortijos poblados por colonos, que, al igual que los “choceros” de Zafarraya, iniciaron una paralela lucha por el reconocimiento de sus derechos sobre la tierra y la constitución de un municipio a cambio de servicios, demanda que fue recogida como principio constitucional en la Constitución de 1812.

 

Es lo más que se puede decir en un resumen como éste de una charla que dio muchísimo más de sí.

 

R. N.

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