Conferencias

Conferencia de DAVID BEARD

“Historia de los Maquis”

 

 

   

El sábado 7 de noviembre, el periodista, escritor e historiador David Baird, residente desde hace 32 años en Frigiliana, expuso una aproximación  a la historia de la guerrilla antifranquista en la comarca de la Ajarquía, en el transcurso de la conferencia organizada por la Asociación La Almazara, que tuvo lugar en el local de la Escuela de Adultos.

 

Julia Rayner, integrante de la junta de la asociación y del consejo de de redacción de la revista Almazara, presentó a David Baird como historiador del maquis, además de periodista y novelista. La curiosidad por la figura de “Roberto”, jefe de la agrupación guerrillera de la Andalucía suroriental (Málaga, Granada y Almería), las referencias al personaje y a los sucesos de la guerrilla en los testimonios de vecinos de Frigiliana y el conocimiento de los datos aportados por el historiador José Aurelio Romero Navas, indujeron a David Baird, según Julia Rayner, a indagar sobre el maquis en Frigiliana y la comarca, lo que le llevó a consultar los archivos de la OSS estadounidense, necesarios para entender los intereses y la actuación de los Estados Unidos y sus aliados europeos que querían evitar el alineamiento e intervención del régimen franquista al lado la Alemania de Hitler.

 

David Baird comenzó explicando su desconocimiento de esta historia cuando llegó a Frigiliana el año 1971. Más tarde, a medida que iba escuchando testimonios de gente mayor sobre la guerra y la represión en la posguerra, se interesó por conocer más a fondo la historia de aquellos años. Fijó el 1942 como año de referencia por las dudas que había ese año respecto al desenlace de la Segunda Guerra Mundial y por la importancia de la situación geoestratégica de España para las redes de espionaje de los Estados en conflicto. Cifró en más de 1.000 los agentes alemanes presentes entonces en España, cuyo gobierno permitía además el tránsito de submarinos y el abastecimiento a Alemania de volframio, mineral imprescindible para el tungsteno y la metalurgia militar.

 

Los aliados se mostraron muy interesados en frenar esa colaboración. Es lo que, según expuso D. Baird, indujo a Estados Unidos a instalar en España a la OSS, su organización secreta antecedente de la CIA , con cierta tardanza respecto a los hechos militares de la guerra mundial, pues el presidente de EE.UU, F. D. Roosovelt, no decidió la intervención norteamericana en la guerra hasta el desastre de Pearl Harbour en diciembre de 1941.

 

El encargado de la organización de las redes de espionaje de la OSS norteamericana en Europa fue Williams D., amigo personal de Roosevelt. Williams D., al que el conferenciante calificó de “personaje formidable”, desplegó su red de espías en España en conexión con las redes americana, inglesa y francesa que actuaban en y desde el norte de Africa. En ese momento funciconaba algo así como un enlace entre Tánger y Gibraltar. Desmond A. Bristow era el capitán de los servicios secretos británicos en Gibraltar dedicados al espionaje de las relaciones entre Franco y Hitler. Este agente agente inglés, que más tarde, entre 1947 y 1953, fue jefe de la sección española del Mi6 británico y que, una vez jubilado, se afincó en Cañizares (Periana), le contó al conferenciante cómo los espías se tropezaban unos con otros en el Hotel Reina Cristina de Algeciras. El plan de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, después de la derrota alemana en el Al Alamein, era desembarcar en Bone (Túnez), Orán (Argelia) y Marruecos (operación militar que se ejecutó el 8 de noviembre de 1942) y utilizar esos territorios como trampolín para entrar en Europa a través de España.  Estaba por ver la posición española, que oficialmente proclamaba una no beligerancia, que resultaba ser una neutralidad activa a favor del Eje.

 

En un documento del OSS, que data de abril de 1942, explicó D. Baird, se señala España como un lugar ideal para el desembarco de los aliados en Europa, debido a la debilidad del Estado franquista por las secuelas de la guerra civil y por la ubicación de los puertos españoles.  Los servicios secretos norteamericanos contaban, además, con la presencia de numerosos exiliados españoles en los campos de concentración de Orán, donde proliferaba todo tipo de gente de distintas nacionalidades. Dentro de estos planes, desde julio de 1943 se preparan en Marruecos y Argelia los viajes de comunistas españoles, reclutados e instruídos por los norteamericanos (los enemigos “imperialistas”, en el lenguaje de los partidos comunistas afectos a la Unión Soviética), a las costas de Málaga. El primer desembarco de hombres dotados con armamento estadounidense y francés, procedente de Orán, tuvo lugar en octubre de 1943 en un barco portugués dispuesto por la inteligencia británica; los hombres armados estaban comandados por Joaquín Centurión, de Río de la Miel (Nerja), a quien se le tenía fichado como “izquierdista” en los archivos de la Guardia Civil.

 

La detención en Madrid de A. Estudillo López el 11 de febrero de 1944,  a la que siguieron 90 detenciones más por tratarse del instructor guerrillero en Málaga, provocó un conflicto diplomático del régimen franquista con el embajador de Estados Unidos, pues las fuerzas de la Guardia Civil encontraron un mapa con el despliegue militar en el litoral malagueño y armamento americano en maletas. A pesar de las quejas del embajador norteamericano ante su propio gobierno por las injerencias de la OSS, que imposibilitaban la labor diplomática de la embajada, los agentes secretos de la OSS prosiguieron su labor de apoyo.

 

En ese contexto, en junio de 1944 aparece en escena, como responsable de la instrucción de los exiliados en Orán y de la organización de la guerrilla en Andalucía, un enigmático Hipólito López de Asís, supuestamente de origen paraguayo, que en realidad era Santiago Carrillo. Cuando parecía que iba a liderar la guerrilla en el Mediterráneo, Santiago Carrillo se desplazó al sur de Francia, según explicó, a instancias de la Pasionaria, que estaba en Moscú, para convencer a los guerrilleros del Valle de Arán de la necesidad de replegarse para no ser masacrados.

 

El vacío de S. Carrillo lo ocupa el madrileño Ramón Vías, que desembarcó en La Herradura junto a 10 guerrilleros más en octubre de 1944. Desde el Río de la Miel se desplazaron a la Sierra de Almijara para contactar con los huidos a la sierra escapando de la represión franquista. Ramón Vías, con el apoyo de J. Centurión, consiguió la organización de unidades guerrilleras agrupadas como Sexto Batallón, con armamento y radio transmisores americanos, y orientó su actividad al desarrollo de la propaganda política entre los campesinos, a quienes entregaban ejemplares de “Por la República”, publicación de la propia guerrilla.

 

La detención de Ramón Vías el 25 de noviembre de 1945, delatado por un desertor, y su asesinato a tiros días después de su fuga el 1 de mayo de 1946, en compañía de otros 24 presos, de la cárcel provincial de Málaga, propicia la aparición en escena de Roberto (alias de José Muñoz Lozano), que después de batallar en la Guerra Civil española había dirigido una brigada de la Resistencia francesa. Aunque hombre de ciudad y cojo por heridas de guerra, Carrillo le convenció para liderar el Sexto Batallón. Su posición, con la asistencia de los tres hermanos los “Frailes” y de su guardaespaldas Tomás (alias de José Martín Navas) fue la de imponer una disciplina militar férrea al conjunto de hombres política y sociologicamente misceláneos que integraban la guerrilla. Según testimonios de un guardia civil, su agrupación fue la organización guerrillera más completa desde 1945 hasta su extinción.

 

La diversificación de las actividades guerrilleras (secuestros, golpes de efecto, propaganda, ocupación de pueblos…), indujo a las autoridades franquistas a considerar toda este territorio como zona de guerra, sometida a la desinformación más absoluta, y dejando a la población civil entre el fuego de la Guardia Civil y el de la guerrilla. La detención de familiares, el miedo, el control de los abastecimientos y el aislamiento, condujeron a la guerrilla a una situación extremadamente difícil, de supervivencia, en 1951. El viaje de Roberto a Madrid se debió supuestamente al intento de recuperar el contacto con la dirección del PCE, que tiempo atrás, tras la reunión con Stalin en el otoño de 1948, había cambiado de táctica y dado la orden del abandono de la guerrilla para “entrar” en los sindicatos verticales; lo cierto es que su estancia en Madrid acabó con su detención por la Guardia Civil el 26 de septiembre de 1951, cuando se encontraba en un bar de la Plaza de España de Madrid, en compañía de Sánchez Girón “Paquillo” y de su amante, la Tangerina.

 

Entre esa fecha y el 2 de septiembre de 1952, en que quedó ingresado con sus dos acompañantes en la Prisión de Granada, Roberto permaneció prisionero en centros aislados de la costa de Málaga y de Huétor (Granada). Fue fusilado el 22 de enero de 1953. Es en ese período cuando acabó delatando y traicionando a sus compañeros. Su figura mantuvo viva la polémica; para unos fue el héroe, que llegó a escaparse a América, y para otros el traidor, incluso un infiltrado desde el principio. Lo cierto es que el fin de Roberto fue el fin de la guerrilla.

 

En el coloquio, con el se cerró la conferencia, D. Baird lamentó la dificultad de la burocracia española para acceder a ciertos archivos centrales, como el  expediente de la Guardia Civil sobre Roberto. Además, muchos fueron destruidos durante la Transición y unos 30.000 documentos permanecen bajo el control de una Fundación franquista. A veces se puede acceder con facilidad a la muy abundante documentación de los archivos militares, pero en estado de deterioro por el abandono de la documentación. En el caso de archivos civiles, el conferenciante encontró que en ocasiones necesitó un permiso judicial para poder efectuar las consultas.