Nuestro Libro              

Historia de Periana

 

 

 

     R. Núñez Ruiz y D. Ruiz García (coord.): Historia de Periana. CEDMA. Málaga. 2006.

 

     El hábitat humano del territorio es muy antiguo, pero la constitución de la Puebla de Periana es relativamente reciente. El núcleo de población de la Puebla de Periana y la dotación de Ayuntamiento no se producen hasta el último tercio del siglo XVIII. El nombre mismo de Periana, que probablemente data de la Antigüedad o cuando menos de la Edad Media, no aparece en el Periana actual hasta una fecha indeterminada del siglo XVI. Un caso así se presta poco a una mera crónica local no a una guía erudita. Quizá, por ello,  la presente obra se planteó desde un principio como un compendio de lo que los estudiosos de las diferentes etapas y aspectos de la zona podían exponernos.

 

 

     Con este propósito, las exposiciones introductorias sobre la geología tan importante en la singular conformación de nuestra zona, y los ecosistemas naturales, corren a cargo de Daniel Clavero Toledo, geólogo, y Rafael Yus Ramos, doctor en Ciencias Naturales y coordinador del Gabinete de Estudios de la Naturaleza de la Axarquía; ambos abordan las especificidades de nuestro territorio dentro del conjunto de zonas litológicas externas e internas de la Axarquía y de las unidades ambientales de la Dorsal bética y del Corredor Colmenar-Periana, integrante del flysch de Gibraltar. Cabe destacar la percepción del paisaje no sólo como un escenario físico de la ocupación humana sino como resultado de la ocupación histórica y explotación económica del territorio.

 

     Los vestigios de las comunidades y culturas prehistóricas en el territorio de la actual Alta Axarquía son descritos e interpretados por tres investigadores de los yacimientos conocidos y estudiados hasta ahora, Cecilio Barroso, Emilio Martín Córdoba y Ángel Recio Ruiz.

 

     El primero ha sido el director de las excavaciones de los últimos neandertales europeos, realizadas entre 1981 y 1994 en la llamada Cueva del Boquete de Zafarraya, que son un testimonio inestimable para el conocimiento de su modo de vida, de sus relaciones con la minería del sílex de Alcolea y Alfarnate y de su evolución cultural en las postrimerías de su existencia; es el primer poblamiento humano conocido de nuestra subcomarca (capít. 3).   

 

     Los otros dos, junto a José Ramos en particular, han sido los arqueólogos que, tomando el Cerro de Capellanía como referencia central, han trazado una secuencia social y cultural, totalmente actualizada, desde le Neolítico hasta el Bronce Final y el iberismo, siguiendo el proceso de creciente sedenterización de las comunidades humanas de la zona, de la asimismo creciente importancia de la economía agropecuaria y de la interdependencia final con la economía de la costa (capít. 4), desde los opidda ibéricos y las repercusiones de las colonizaciones fenicias costeras (Toscanos, Mezquitillas, Chorreras...), de las que ofrecen una perspectiva absolutamente novedosa, a las villae iberorromanas (capít. 5).

 

Finalmente, exponen estos dos historiadores la larga secuencia que va de la época tardorromana al Reino Nazarí (capít. 6); en este último capítulo se abordan hechos determinantes para la suerte de nuestro término como la creación de um limes o tierra de nadie en torno a las sierras subbéticas entre los dominios visigodo y bizantino, la ruptura del "incastillamiento" andalusí con el sistema castral feudal predominante en las sociedades  medievales cristianas, la importancia de la población indígena en estas tierras de la cora de Rayya, la emergencia de la ciudad de Vélez, la formación de la taha de Zalia, el despoblamiento de las alquerías con las guerras fonterizas entre el Reino de Granada y la Corona de Castilla y finalmente la conquista; son todos ellos hechos básicos para explicarse la posterior aparición de Periana, su municipio y su término.

 

     Una de las grandes novedades de esta publicación es la noticia y comentario que José I. Moreno Núñez, profesor de Historia Medieval en la Universidad Complutense de Madrid, nos ofrece del Primer Repartimiento de las tierras de Zalia (1487-1495) y de la Reformación (del mismo) del bachiller Juan Alonso Serrano (1495). Esta aportación resulta decisiva para conocer el significado de la conquista, el despoblamiento (no total) andalusí, la integración en el término jurisdiccional de Vélez y el establecimiento de propiedades de tipo feudal, pero no de señoríos. El interés de estos documentos justifican este capítulo específico (capít. 7), al igual que la polémica inconclusa sobre el origen del nombre de Periana y el por qué de su actual localización merecían unas páginas monográficas, que han estado a cargo de José L. Clavero Moreno (capít. 8).

 

     Llegados a la época moderna, la aportación central para conocer los orígenes y las razones  definitivas de la constitución de la Puebla de Periana es la de Pilar Pezzi (capít. 11), en la que se desentrañan los factores demográficos y económicos, la presión social agraria y los intereses reformistas de los ilustrados que propician la constitución y reconocimiento con alcadía y Ayuntamiento propio de la Puebla de Periana. Dado que este proceso ocupa sobre todo la segunda mitad del siglo XVIII, pareció oportuno presentar una visión general de la evolución histórica seguida en estas tierras desde la Conquista hasta el desenlace de la crisis del siglo XVII, de lo que se ha encargado Rafael Núñez Ruiz (capít. 9), y del censo de población y recursos económicos que nos ofrece el Catastro de Ensenada, a mediados del siglo XVIII, "en el umbral" de la constitución de la Puebla, de lo que nos pone al corriente José L. Clavero (capít. 10).

 

     Rafael Núñez (capíts. 12 en adelante) expone la historia contemporánea de Periana, que periodiza siguiendo las grandes etapas de la historia contemporánea española: el reformismo iulustrado y la crisis del Antiguo Régimen, la Revolución liberal y la constitución y evolución del Estado nacional español y las crisis de su democratización que desemboca en la Guerra civil y la dictadura franquista; el desarrollo expositivo concluye con el proceso constituyente conocido como la Transición a la democracia, dejando la historia de ésta, la más determinante en la configuración de nuestro cambiante y conflictivo presente, para otra ocasión.

 

     Para no interrumpir la secuencia de los acontecimientos, se ha considerado en un capítulo aparte un acontecimiento excepcional que ha marcado la historia contemporánea de los pueblos comprendidos en la gran falla que discurre de Periana a Arenas del Rey: el terremoto del 24 de diciembre de 1884. De la magnitud del mismo y de sus consecuencias demográficas, sociales y urbanísticas ofrece una elaborada perspectiva Andrés García Maldonado, estudioso especialista del mismo (capít. 15).

Historia de Periana

 

El libro Historia de Periana, promovido por la Asociación “La Almazara”, ha sido coordinado por Diego Ruiz García y Rafael Núñez Ruiz y editado por el Centro de Ediciones de la Diputación de Málaga (CEDMA) el 2006.

 

El proyecto de publicación se remonta a los años 1989 y 1990, en los que cuajó La Almazara como asociación de estudios históricos y etnográficos. Una confluencia de circunstancias en los últimos años (disponibilidad de los coordinadores y autores, interés de CEDMA gracias a una gestión inicial del diputado Juan Peñas, la existencia de un ambiente lector motivado por la consolidación de la revista Almazara y la disponibilidad de los dos coordinadores de la obra) ha hecho posible por fin el parto de esta Historia de Periana.

 

Hay que destacar el interés historiográfico, el rigor metodológico y la solidez documental de esta historia local. Su planteamiento se atiene a las corrientes y su ejecución, lejos de las tradicionales crónicas locales, responde a un proyecto colectivo desarrollado por investigadores especializados en cada uno de los apartados, ámbitos y períodos abordados.

 

Por otro lado, no es una historia localista. Como se dijo en la presentación de la obra, “desde los tiempos prehistóricos y antiguos a los modernos la historia de estas tierras tienen que ver con lo que ocurre en lo hoy llamamos la Costa y la Alta Axarquía”. Se ha tenido siempre en cuenta la compaginación de los hechos locales con su contexto histórico general. Se hay perseguido, además, la no siempre fácil combinación de la exposición científica de la historiografía especializada con su finalidad divulgativa.

 

Desglosamos a continuación lo más destacado de la aportación de los autores. Cabe resaltar en primer lugar el profundo conocimiento que revelan las introducciones al medio natural y geológico, tan determinante en la historia y el paisaje de Periana, a cargo respectivamente de Rafael Yus, biólogo y el mejor conocedor de nuestro medio natural, y de Daniel Clavero, geólogo y conocedor en vivo de nuestro suelo y su influencia en el hábitat humano.

 

De las secuencias históricas que van de la prehistoria a la medieval, aparece, en primer lugar, la aportación de Cecilio Barroso al conocimiento de la vida de los últimos neandertales europeos de la Cueva del Boquete de Zafarraya, de cuyo yacimiento fue director; en segundo lugar, el seguimiento de la secuencia que va desde la prehistoria a los siglos medievales por parte de los arqueólogos Emilio Martín Córdoba y Ángel Recio, quienes destacan la extraordinaria importancia a lo largo de todo ese tiempo del poblamiento  del Cerro de Capellanía y los nuevos horizontes que para las relaciones de este poblamiento con el litoral ofrecen los más recientes hallazgos relativos a las colonias fenicias  sus relaciones con el interior del litoral, y, en tercer lugar, la publicación por vez primera, a cargo de José I. Moreno Núñez, de un estudio sobre el repartimiento de las tierras de Zalía, hecho clave para la formación de la propiedad de la tierra y de las delimitaciones municipales en los siglos modernos y contemporáneos.

 

En cuanto a la época moderna destacamos la aproximación de Rafael  Núñez a la ruptura con el pasado medieval andalusí y al tipo de sociedad que se conforma tras la conquista, la clarificación de José L. Clavero Moreno sobre el origen del nombre toponímico de Periana y el espléndido capítulo de Pilar Pezzi, profesora de Historia  Moderna en la UMA, dedicado a los orígenes de la Puebla de Periana y de su sociedad agraria a lo largo del siglo XVIII. A continuación se ofrece, por vez primera, a cargo de Rafael Núñez y Diego Ruiz García, una exposición integral de la diferenciación municipal y de la configuración de la sociedad local, con su propio perfil económico agropecuario, su conflictividad social específica y su particular dinámica política local, desde el último cuarto del Siglo XVIII y a lo largo de las revoluciones liberales que dan lugar a la formación y consolidación del Estado y mercado nacional contemporáneos. Se dedica un capítulo aparte, elaborado por Andrés García Maldonado, al terremoto de 1884 por constituir un hito que marcó la vida e historia de los perianenses.

 

La obra se cierra con un “epílogo abierto” (1931-1979), en el que se tratan con objetividad y sin reabrir heridas los delicados acontecimientos que han condicionado la convivencia y la memoria de las gentes del pueblo en las últimas décadas.

 

El representante de la asociación promotora del libro manifestó el día de su presentación el deseo y voluntad de que en un futuro próximo pueda publicarse una segunda parte de la obra que dé satisfacción a las lagunas de esta primera y pueda contarse con el espacio suficiente desarrollar en detalle y con rigor el “epílogo abierto” (1931-1979) y ofrecer una primera perspectiva del primer cuarto de siglo de régimen democrático.

 SOBRE EL ORIGEN DEL NOMBRE DE PERIANA

 

 

José Luis CLAVERO MORENO

 

 

No pretendo, ni mis conocimientos historiográficos avalarían esa pretensión, de pontificar con dogmatismos seudo-científicos en la aportación, que este trabajo puede representar en orden a la historia de nuestro pueblo identificada en su topónimo. Trato, sencillamente de exponer, lo que a mi juicio, hasta ahora constituye para mi un aserto irrebatible; el origen o fundamento del apelativo; se encuentra en la otra población que dejó de existir a principios del S. XVII. Escrito esto, creo de obligado cumplimiento, hacer unas breves referencias a su historia y vicisitudes.

Su emplazamiento geográfico, se sitúa al noroeste de Torrox lindando con Sayalonga y Cómpeta. Parece que fueron descendientes de las tribus Masmudas, de Almohades, lo que conformaron su condición musulmana de independencia y rebeldía. Antes de la conquista, se rebelaron y renegaron del Rey nazarí de Granada y solicitaron la protección al duque de Arcos. Tras la conquista ya mudéjares, llamados “maqueros”, el pago de impuesto lo hacían con cuatro arrobas de higos o pasas, y media gallina cada uno y por cada yunta que tuvieran una arroba de higos y un cadache (espuerta) de cebada. En los padrones para la farda (tributo para financiar la vigilancia de la costa), entre los años 1492 a 1497 la población media es de unas 350 personas, más alta que la de Algarrobo, Arenas, Sayalonga, Benamocarra de la época citada.

El espíritu inconformista de estos nativos, queda reflejado, en las medidas que el conde de Tendilla, tiene que adoptar en diversas ocasiones para su castigo y control. Uno de los mandamientos, me proporciona la clave de lo que para mí pudo originar el nombre de nuestro pueblo. Dicho mandamiento está fechado el día 22 de Febrero de 1506 y dirigido a los concejos, alguaciles, cristianos viejos y hombre buenos de Periana: “que os paseís de la dicha Periana a estar en tierras de Comares o de Alhambra con vuestras mujeres e hijos, para que estéis a buen recaudo...” Alguno pudo quedarse a mitad  de camino y  señalar con el nombre de su pueblo al nuevo lugar de asentamiento. Era corriente designar con el nombre de su pueblo al  nuevo lugar de asentamiento. Era corriente esta práctica entre mudéjares. Con anterioridad a la fecha, antes mencionada, año de 1501 se produce el repartimiento de la Taha de Frigiliana donde se hallaba integrada, con posterioridad hacia 1510 (convertidos en cristiano nuevos) y poseía parroquia propia.

La Santa Inquisición, tuvo actuaciones de condena entre los años 1563-1570. La ilustración en mapa, refleja el porcentual de condenas, con la curiosidad de situar su ubicación en lo que es Periana de hoy, confusión muy generalizada entre tratadistas de diferentes épocas.

En 1572, Alvárez de Suazo, ordena a Esteban de Salazar la destrucción e incendio de la villa, lo que quedó de ella, así como sus tierras fueron entregadas a los repobladores de Torrox y fue incluida en su diezmería, borrando para siempre esta villa de Periana para la historia futura. Hoy sólo queda un cortijo y una acequia que lleva su nombre.

A propósito del nombre, las confusiones son muy corrientes desde las primeras grafías, ha llevado a muchos autores a considerar como dos lugares distintos la misma población. Por ejemplo: Periana por Pereyra, como lugar de la Hoya de Málaga ( Mármal Carvajal) conquistado en 1487. Pabón en su estudio sobre las villas romanas en referencia a su denominación, hace constar que Aprina y Periana son lugares distintos, cuando en realidad el nombre ha sufrido diversas modificaciones en el transcurso de los años, hasta consolidar el nombre de Periana, así (diversos autores) y siguiendo un orden cronológico del s. XV al s. XVII; Aprina, Aprana, Apreene, Piraña, Prayana, Piriana, Praina y Apriana. El censo de 1492, daba ya su nombre actual así mismo, la institución eclesiástica con relación a la erección parroquial y reformación de la misma entre los años 1505 y 1510. Algunos historiadores llegan aún más lejos, como es el caso de Vicent, al confundir nuestro pueblo actual con la otra Periana. Chavarria Vargas, manifiesta que el rasgo común a casi todas estas denominaciones, parece ser un sufijo antroponímico y posesivo latino –ana por influencia de la imela árabe. El sufijo femenino ana, podría ser uno de los elementos y componentes de este nombre ( que está también presente en Bezmiliana y Frigiliana).

 

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